| En esta sección aparecen desarrolladas distintas reflexiones, elaboradas por un equipo de profesionales, que servirán de ayuda a los adultos interesados en cuestiones como qué libros pueden leer los niños y las niñas según su edad, cómo animar un cuento, libro y televisión, lecturas compartidas y muchas otras. |
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A la hora de juzgar las lecturas ajenas, como ocurre en general con otros aspectos de la vida, es conveniente no ser categórico. Una sugerencia siempre será bien bien recibida si se hace desde el ánimo de compartir algo que nos ha gustado, si buscamos la complicidad de nuestros hijos. Pocas posibilidades de éxito tendrá si la intención es marcar un camino prefijado de antemano, ignorando los intereses y necesidades de los niños. Cuántas veces pensamos o manifestamos abiertamente nuestro descontento frente a sus elecciones por considerar que pierden el tiempo en lecturas de poco provecho. Que determinado libro no les va a aportar nada bueno o que no les va a ayudar a obtener mejores notas. Muchas veces nos sentimos tentados a reconducirlos hacia buenas lecturas, en el sentido de más rentables, olvidando que no siempre el camino recto es el mejor. El lector –basta con mirar nuestra propia trayectoria– se construye entre meandros, callejeos y tanteos varios. La posibilidad de topar con un libro aburrido o que nos supera, no supone un tiempo perdido, sino dar cabida a la sorpresa y al descubrimiento de emocionantes lecturas. Supone, simple y llanamente, la posibilidad de ejercer la libertad que todo lector tiene de escoger sus lecturas, con sus aciertos y fracasos. Libertad sobre la que vamos conformando nuestros gustos y creando nuestro personal itinerario de lectura, sobre la que aprendemos a juzgar, desde nosotros mismos, lo que nos merece y lo que no nos merece la pena leer. Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil. FGSR |